.actos.
Despojar las ansias ante la balanza/
Tirar al despido a la música y al corazón/
Bailar así nada mas, así, así, nada más/
Jugar a ser Beatle de calle/
Operar al sentido de la vida/
¡Que pase esta vida!/
Que no sea solo un acto suicida/
La segunda copa, así, así, nada más/
El vinilo se resuelve en tres minutos/
Ir despacio, tomando la mano/
Vistiendo el sollozo, siendo un tonto/
Las miradas son piel de zorro/
Estos discos (si, los míos)/
Un comunista que baila/
Mirando a las estrellas y sus desgracias/
.así nada mas.
antes era madrugada/
ahora es sol a media figura/
otro miercoles de ceniza/
y se hizo de día/
¿Yo lo diría?
.anticipo.
El calendario marca de nuevo febrero/
Los días de caminar junto a su mano/
De pisar al compás el mismo suelo/
Se fueron con sus tragos, con mi veneno/
La fe al anochecer es un misterio/
La primera vez a veces un error/
La inmadurez un cheque al portador/
Y estas letras otro intento de duelo/
Cada pez en el mar es un parpadeo/
Los años pasan y ya imagino vivir sin vos/
Aprender a respirar bajo el agua/
Evita por momentos que muera/
Alguna vez cada uno sumaba por dos/
Solo que cuando la botella acabó/
No había mejor cava que tus besos/
Y me tocó la parte que menos deseo/
La mitad vacía, la mitad partida/
La caricia vencida, la ceniza vertida/
El Rosario de a seis, el parto callado/
Solo me tocó media vida, media vigilia /
Otra vez febrero, otro consuelo/
El calendario no cura a este poema escueto/
Ni lo libra de ser blanco de diantres y carceleros/
Iré a buscar la almohada, poema has sido buen pretexto/
.aca esta.
.del primer día.
Salir a buscar los besos que no son/
Los que hagan olvidar la primavera húmeda/
Que dejaron estos calendarios y sus jadeos/
Una princesa blanca, hecha polvo, sacudida,
Tirada sobre el vidrio y la mirada rota/
Es lo que queda de todas aquellas canciones
Que me cantó, que me robó/
Sus besos son estas letras que están acá/
Pávidas, temblorosas, lejanas del sol/
Queriendo llegar a su piel, a su deseo/
Como amante en solfeo que dejó el miedo/
Era tan precisa cual partitura/
El cielo nunca estuvo a su altura/
Solo el caer de la lluvia y sus gotas/
Se comparan con su música/
El viaje ha sido en vano, un absurdo de lo absurdo/
Perdí la literatura y la frescura/
La magia de las recetas y los cocteles/
Me perdí a mi, la perdí a ella/
Ahora que el otoño reconcilia y mata/
Y en el café aparece el redondel de su falda/
Como único consuelo para el desespero/
Para recoger sus migajas y salir de aquí/
No sé si creer o no en el destino/
Pero los cabellos que dejó enredados en la almohada/
Son los hilos con los que tejo ahora mi camino/
